Mumming Life

Han pasado 3 años y sigo sin recuperar mi cuerpo pre-embarazo

Hi mums! Espero se encuentren de lo mejor en este soleado miércoles, aquí donde vivo hace un calor infernal, ¡terrible! Siento que podría vivir en la alberca o irme a la playa y quedarme ahí todo el verano. Claro, si eso no implicara ponerme bikini, porque ¿cómo me atrevería a mostrar mis kilitos de más, mis estrías, mi flacidez, etc? HELL NO… Ajá, de eso hablaremos hoy, del cuerpo que el embarazo nos deja y lo que eso ocasiona en nuestras emociones.

Como todas saben el embarazo no pasa en vano, es decir, nuestro cuerpo se modifica de una manera irreal durante 9 meses y hay cambios que se vuelven permanentes. Las estrías, por ejemplo, son marcas en la piel que no se borran. La piel se estira como nunca antes y a eso hay que sumarle la genética, el tipo de clima en el que vivimos, el tipo de piel que tenemos, los cuidados, nuestro tipo de alimentación, etc. Pero hey mum, that’s ok, tus estrías son únicas, son preciosas! Ponte a pensar en lo mucho que hizo tu piel cuando tu bebé creció dentro de ti, ¡agradécele! ¿Sabes también que está bien? La flacidez, volvemos a lo mismo, la piel se estira cañón, ¿que esperábamos? ¿aliviarnos y tener el abdomen de Maribel Guardia así porque sí? Jajaja así no funiona mis bellas mums.

Sin duda, el estilo de vida y dieta que lleves antes del embarazo tiene mucho que ver en tu recuperación del mismo. Yo nunca llevé una vida de ejercicio y alimentación estrictamente saludable y por eso, a pesar de ser delgada, mi cuerpo no pudo recuperarse al 100% en automático. Sin embargo, no pienso quedarme así. Es decir, me acepto como soy porque soy consecuencia de mis actos, pero también trabajo para ser una mejor versión de mi misma. No te estoy diciendo que te resignes mum, porque la vida no se trata de eso; te estoy exhortando a que des el primer paso HOY y cumplas la meta de sentirte mejor contigo misma. Por tu salud, por tu bienestar y tu felicidad. TUYA, de nadie más.

Como dije, nunca he sido una persona fitness, de cuerpo atlético, pero siempre he sido delgada y, hasta antes de mi embarazo, de abdomen plano (no marcado, solo plano, lol). Y precisamente por eso me ha costado TANTO tener un abdomen que no me de pena enseñar. Mi piel cambió muchísimo, me he sentido físicamente desagradable e infeliz con mi físico por mucho tiempo. Que fuerte suena, ¿no? pero es real y sé que es la realidad de muchas mamás. Claro que también hay muchas mamis que han sido bendecidas por los dioses y han podido recuperar mayormente su físico, ¡les aplaudo y que gusto me da! Pero, ¿y el resto de nosotras simples mortales? Pues aquí andamos, comprando super high waisted jeans, blusas flojas, vestidos flojos y evitando los espejos…

Basta mums, basta de escondernos bajo prendas holgadas, basta de no disfrutarnos, basta de no apreciarnos, basta de que vestirnos todos los días sea un martirio. ¡SOMOS HERMOSAS!, nuestro cuerpo es el templo más bonito que hace milagros, hay que saber cuidarlo, protegerlo, recuperarlo y apapacharlo.

Les comparto estas fotos de la primera vez que me puse traje de baño después de haber dado a luz. No saben cuanto me costó salir así, meterme a la playa y disfrutar. El mal bronceado en mis piernas, la cintura que perdí, mis pechos desiguales por la leche materna y mi lonjita que no me deja jaja. ¡Me costó y hasta la fecha!

OJO: hay que tener presente que mis cambios no son iguales a los tuyos y que independientemente de si son más o menos notorios, no son más o menos importantes. A todas nos afecta de forma única y válida y solo nosotras mismas, viéndonos desnudas en el espejo, entendemos y sentimos la gravedad de nuestros cambios.

También quiero resaltar que esta entrada no se trata de solo comprender la infelicidad hacia nuestros cuerpos modificados por el embarazo. Se trata de que sientas empatía, pero más que nada, motivación para lograr el cambio que quieres. Porque sí se puede, TODAS podemos, es cuestión de echarle ganas, como todo lo bueno en la vida.

Si me siguen en Instagram, sabran que amo cocinar y comer con ingredientes saludables para mí y para mi niña. Las invito a que hagan lo mismo, les juro que hace la diferencia en cómo nos sentimos internamente y cómo nos vemos externamente. Además, estoy adoptando el hábito de hacer ejercicio diario o lo más frecuente posible. Pero ¿saben que es lo más importante que he aprendido en este viaje? A tener balance. Yo AMO los postres, las hamburguesas, los tacos, el vino, etc. Al querer privarme por completo de ello vivo en una frustración que no me deja hacer la ‘dieta’ bien y mucho menos me deja disfrutar el proceso y a mi misma. ¡Que flojera! Así no quiero, gracias. Así que lo que hago es tener un balance, la base de mi alimentación y la de mi hija es sana y lo más orgánica posible, así como también procuro sembrar el hábito del ejercicio, sin embargo, si un día se nos antoja una nieve ¡nos la comemos! o si Regina con su papá se come una hamburguesa y yo por mi cuenta en la noche me tomo una copita de vino, ¡no pasa nada! porque sé que tenemos bases saludables.

En fin, solo quería recordarles que no están solas en el proceso, que brillan muchísimo y que si deciden querer brillar más y mejor ¡tienen todo mi apoyo! Siempre se puede mejorar, el chiste es hacerlo por nosotras y no por complacer a nadie más.

No olviden seguirme en mis redes sociales, así como en YouTube para conectar más y para que esta comunidad de apoyo y empoderamiento crezca.

Les mando un abrazo hasta donde sea que me lean, gracias por estar aquí, nos vemos la próxima semana, ciao! xx

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